sábado, 6 de septiembre de 2014


ESCATOLOGÍA JOÁNICA

INTRODUCCIÓN

La Escatología de los escritos Joánicos, se desarrolla en el ámbito eclesiológico; las dimensiones de la fe y los contenidos doctrinales; es así como se presentan, como esperanza para la salvación al cumplirse la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo, el siguiente documento nos presenta una delicada aproximación a la escatología Joánica dentro del marco, contexto y entorno de la eclesiología actual.

TOMADO DE:
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/4720/1/Actas%20Simposio%20Teologia%2022%20Garc%C3%ADa-Moreno.pdf

sábado, 30 de agosto de 2014

CRISTOLOGÍA JOÁNICA

CRISTOLOGÍA JOÁNICA

El evangelio de Juan tiene una cristología que podríamos denominar polémica en el sentido de que son varias las afirmaciones que encontramos en él. Así Jesús es denominado “hijo de Dios” y fuente de vida eterna en 20,31; anteriormente en Jn 3,15 aparece como “hijo del Hombre”. La creencia en Jesús aparece como creer en “mi” (6,35; 7,38; 11,25.26; 12,44; 14,1.12; 16,9), o como creer el “él” (2,11; 4,39; 6,40; 7,5.31.39.48; 8,30; 10,42; 11,45.48; 12,37.42), o como creer en “Jesús” (12,11), o como creer en “su nombre” (1,12; 2,23), o en “el que Él (Dios) ha enviado” (6,29), o en la “luz” (12,36), en “el Hijo” (3,15.16.18.36), en el “Hijo del Hombre” (9,35). Dejando muy claro que este creer en Él es condición necesaria para la salvación.

Jn 1,19-50 nos presenta los títulos mesiánicos tradicionales que han fundamentado las afirmaciones cristológicas desde ls primeras comunidades: Mesías, Elías, el profeta, el Cordero de Dios, el Hijo de Dios, el rey de Israel. La promesa de 1,51: “cosas mucho más grandes veréis” quiere decir que Jesús ha superado todas las expectativas asociadas a los títulos mesiánicos.

En Juan encontramos la novedad de que expresiones hasta entonces reservadas para describir la realidad trascendente de Dios pasan ahora por vez primera a describir en acontecer terreno de Jesús. Mediante la introducción de una cristología del Logos se plantea la noción de preexistencia que conlleva la presencia del ser personal de Jesús junto a Dios. Jn 1,18 establece la conexión necesaria entre la cristología del Logos y la cristología del Hijo: A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado. Las referencias del retorno de Jesús a la gloria que tenía junto al Padre (17,4.24) confirman la relación entre la Palabra preexistente y el Jesús terreno.


Nos encontramos pues ante una clara y diáfana cristología de la encarnación del Logos. Es la cristología más profunda del NT. Si la cristología de Pablo tiene como punto de partida la pasión, muerte y resurrección de Jesús, y en Marcos este comienzo se sitúa en la vida pública, en el bautismo del Señor, y Lucas y Mateo el punto desde donde arranca su  cristología es la Concepción virginal, será con Juan con quien culmina este proceso  al fundar su cristología desde el principio: Al principio era el Verbo resultando una cristología de la encarnación del Verbo: y el Verbo se hizo carne.