UNA APROXIMACIÓN A LA ESCATOLOGÍA JOÁNICA DEL SIGLO XXI; RESPONDE A LAS EXIGENCIAS DE LA LEY DIVINA EN RELACIÓN A LA CONDUCTA ESPIRITUAL Y MORAL DE HOMBRES Y MUJERES EN LA ACTUALIDAD. DICHA CONDUCTA PRESUPONE UN MODELO QUE RESPONDA A SATISFACER LO QUE DIOS QUIERE Y PIDE DE SU IGLESIA CATÓLICA.
En relación a esa dimensión
escatológica logran unos y otros realizarse o malograrse. La escatología es secuencia y
consecuencia antropológico-teológica del ser y del quehacer humano en relación transcendente
a Dios. Es destino y vocación libre al mismo tiempo. Algo inseparable del ser y
de la reflexión antropológica que presupone y donde emerge el Dios creador y
consumador del hombre.
Pero si la dimensión escatológica
coexiste y acompaña a la misma condición humana, su referencia al futuro
absoluto y transcendente desde la historia está envuelta en el riesgo,
incertidumbre y misterio, que no puede despejar el hombre sólo por su propio
esfuerzo, como tampoco todo lo que se refiere a su propio origen y fundamento
y, con mayor razón, lo que atañe a su destino final. Por eso la E. es objeto de
revelación de Dios en Cristo y de reflexión por parte de la fe-esperanza
teologal del hombre y cristiano. Esta fe-esperanza en su vocación escatológica
es definida existencialmente como "la garantía dé lo que se espera; la prueba
de las realidades que no se ven" (Heb 11,1). Esta realidad o realidades que no
ve y espera el hombre son llamados éschata sobre los que reflexiona la E. Los éschata son las realidades últimas, la
nueva creación que aguardamos. Pero más que muchas realidades, aguardamos una
sola que lo llena todo: el éschaton (el reino de Dios en la
resurrección) lo totalmente otro, lo último y definitivo, lo nuevo en lo que
seamos transfigurados todos nosotros con todas las cosas del cosmos en una
nueva creación, vencidos para siempre el pecado y la muerte. A este proceso
final Pablo, desde una cristología escatológica que colorea el reino de Dios,
le ha dado distintos nombres y funciones: "instaurar todas las cosas en Cristo" (cfr. Ef 1,
10); "reconciliación" de todos los hombres y cosas en Cristo (Rom 5, 11; Ef 2,
16; Col 1, 20; 2 Cor 5, 19), "nueva creación y nueva humanidad" (Gál 6, 15; 2
Cor 5, 17; Ef 2, 15; 4, 24); "liberación" escatológica de la creación de la
vanidad, injusticia y de la muerte (Rom 6, 7; 8, 21) y "resurrección" final de los
muertos en Cristo.

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